Patrimonio Cultural en Valparaíso: Análisis del Cementerio N ° 1 en torno a los conceptos de identidad, cultura y memoria (Extracto)

Por Natalia Ortiz y Carla Rojas.

Fotografía por Carla Rojas y Natalia Ortiz
Enero 2012

Desde el nombramiento de Valparaíso como Patrimonio Cultural de la Humanidad durante el año 2003, los estudios sobre temáticas como cultura, patrimonio, reconstrucción histórica de un pasado ineludible, y en síntesis, de todo aquello que implica la revalorización y recuperación de la memoria, han ido en claro aumento. En este sentido, llama la atención que espacios tales como los cementerios históricamente tradicionales del Puerto Principal –Cementerios Nº 1, Nº 2, Nº 3 y de Disidentes-, no hayan sido considerados y estudiados en profundidad en lo que a patrimonio respecta. Los últimos trabajos  relacionados con el estudio de las necrópolis porteñas se centran en descripciones del devenir histórico (ritos y costumbres fúnebres), biografías de personajes importantes sepultados allí y recuentos arquitectónicos e icónicos, sin embargo, las consideraciones de este lugar en cuanto a identidad y patrimonio, son prácticamente nulas -salvo honrosas excepciones-. Dicho vacío, abrió el camino para desarrollar una nueva investigación, cuyo objeto de estudio debía estar enmarcado en la valorización de los camposantos como lugares patrimoniales, dentro de los cuales, el Cementerio N°1 se posicionaba como el indicado para comenzar a trabajar.

El presente artículo tiene como objetivo  analizar las relaciones existentes entre patrimonio, territorio, cultura e identidad y los conceptos asociados a éstos – entre los cuales figuran memoria, olvido, historia, etc.-, en el contexto propio ofrecido por el Cementerio Nº 1 de Valparaíso, a fin de analizar los nexos existentes entre este espacio físico y la comunidad que lo rodea. En esta línea, lo central será la deconstrucción de las ideas y percepciones  de diferentes actores de la comunidad – usuarios, expertos y trabajadores del área-, respecto de la primera Necrópolis Porteña. Es por ello que lejos de estudiar el espacio físico per se, se pretende trasladar el análisis a un área diferente, la cual pretende posicionar como “lugar”[1] -en el estricto rigor del concepto- al camposanto.

 La conjunción de todos los elementos anteriormente mencionados, permite comprender cómo la historia de un lugar se ve condicionada por la relación que poseen los sujetos con el espacio. En este caso, las percepciones que se tienen en torno al Cementerio Nº 1 de Valparaíso, dan cuenta de los cambios y permanencias existentes en dichas relaciones.

Respecto a los procesos de patrimonialización concernientes al Cementerio Nº 1 de Valparaíso, existe un acuerdo tácito entre los actores consultados, en torno al hecho de que es necesario potenciar el lugar a través de iniciativas de restauración estructural. Este sería un primer paso para la preservación del patrimonio material que allí se encuentra, y a la vez para la puesta en valor de la necrópolis.

            Por otra parte, la declaración de la zona histórica de Valparaíso como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, ha condicionado el imaginario colectivo que la comunidad construye a partir de la idea de patrimonio. Existe una preeminencia de esta declaración dentro de las percepciones de los habitantes de la ciudad, que posiciona en un segundo orden a la normativa nacional. Lo anterior, conlleva que la percepción que se tiene del patrimonio se asocie, principalmente, a elementos visibles y cotidianos, de ello da cuenta la evidencia recogida a través de las encuestas y entrevistas. La necesidad primordial se centra, entonces, en preservar los lugares patrimoniales como el Cementerio Nº 1, que no cuentan dentro de la declaración realizada por la UNESCO y que además no se encuentran dentro del recorrido habitual de la mayoría de los habitantes de la ciudad, terminan por ser consumidos por el olvido evasivo de la comunidad. . Las bajas numéricas tanto de visitas como de sepultaciones confirman la situación. Esto, permite concluir que existen dos grandes percepciones en relación al Cementerio N° 1 de Valparaíso. La primera, implica representaciones favorables sobre el real conocimiento e importancia que se otorga a la conservación de lugares como estos, los que han sido incluidos en la legislación nacional como monumentos históricos nacionales, no obstante, por otra parte, se observa que los lazos existentes entre el lugar y los habitantes que lo rodean han ido en baja durante los últimos años.


[1] Idea extraída de Augé, Marc: “Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad”.  Editorial Gedisa. Barcelona, España. 1992. Pág. 81.

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